Archivo para agosto, 2010
Inequidades en salud, comenzar por lo elemental
Ante la inminente e imprescindible contra-reforma radical del sistema de salud que debe imponerse en Colombia, situación aplicable a varios otros países de la región, un aspecto que amerita atención cuidadosa es el de la equidad o igualdad.
Encontramos inspirador en ese sentido el discurso de posesión del actual presidente de la Asociación Médica Británica, el doctor Michael Marmot.
El presidente británico enfatiza que la causa de las causas de los problemas de la salud reside en las estructuras económicas de la sociedad que constituyen los determinantes sociales de la salud.
Una sociedad más justa e igualitaria mejoraría la salud y las inequidades disminuirían.
La salud de los pobres es más pobre y muestra un gradiente social; por ejemplo, entre más años de educación mejor salud. Si todos los mayores de 30 años tuviesen educación universitaria se prevendrían cada año decenas o centenares de miles de nacimientos prematuros.
La comparación de la expectativa de vida en algunos países industrializados como Japón llega a 86 años, en países como Zimbabwe es 42 años o menos de la mitad. Si en nuestros países se hiciese una estratificación por sectores ricos y sectores pobres con certeza la situación sería similar.
Los gobiernos tienen la obligación de actuar en el sitio donde la gente nace, crece, vive, trabaja y envejece. Tenemos que luchar contra las consecuencias de estructuras sociales y económicas injustas que generan la causa de las causas: la inequidad social.
A pesar que Adam Smith fue el padre del neocapitalismo y de la libre empresa fue claro en expresar que “ninguna sociedad puede florecer o prosperar y ser feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y miserables”. Tenemos que desprendernos de nuestros intereses personales y ejercer acciones benevolentes para corregir esa inequidad.
El principio de igual es central a una civilización moderna, como lo trae consigo Francia desde la Revolución Francesa.
En nuestros países latinoamericanos no hay igualdad y tristemente Colombia es uno de los países con mayor desigualdad.
Incumbe a los médicos erguirse y asumir un rol en la lucha por la igualdad y qué más apropiado que en el campo de la función profesional que hemos escogido: la medicina ejercida como misión de brindar equidad en salud a todos.
La Ley 100 de 1993 consignó el principio de igualdad, así como el de solidaridad, pero no se ha cumplido.
Las asociaciones de profesionales, las asociaciones de hospitales y clínicas y las sociedades de especialistas, en consorcio con las aseguradoras y los productores de equipos y de medicamentos, han centrado sus esfuerzos en obtener beneficios dentro del sistema de salud, para la práctica médica de alto nivel y no para atención primaria ambulatoria.
Nadie puede negar la importancia de la medicina de alto nivel pero para que haya justicia social y equidad hay que solucionar los problemas básicos de la atención de salud de los millones que viven en áreas marginadas y deprimidas donde lo esencial y primario es un centro de salud bien dotado y atendido.
En nuestro patio tenemos mucho por hacer y podemos hacerlo si nos desprendemos de nuestros intereses personales y pensamos en que hay muchos pobres y alejados cuyos servicios básicos de salud son bastante mejorables con los recursos existentes pero no debemos dejar escapar de nuestra mente que tenemos la obligación de la equidad en salud.
Jorge E. Maldonado MD, Ph, FACP
Editor-Jefe Publicaciones ILADIBA
Profesor Titular de Medicina
© EMSA-ILADIBA, Agosto, 2010