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Educación Médica Continua responsabilidad académica, social y política incumplida

Jueves, diciembre 22, 2011 @ 10:12 AM  posted by admin

Una y otra vez, hasta la saciedad y con plena justificación, se ha dicho que sin educación médica continua no puede haber calidad de los servicios de salud. Garantizar esa calidad es función del Estado.

La Corte Constitucional afirmó que los profesionales no idóneos constituyen un riesgo para la salud de los ciudadanos y un profesional incompetente por desactualizado, sencillamente no es idóneo. Sin educación permanente o continuada no puede haber idoneidad y la garantía de la idoneidad es obligación del Estado.

Las universidades cumplen con la función de educar a los estudiantes de pregrado y de preparar a los especialistas en el postgrado. La educación universitaria es, en general, presencial y las actividades de educación continuada de las universidades, asimismo en general, son presenciales y están restringidas a los claustros universitarios.

El Estado ha sido timorato y al tiempo despilfarrador, en cuanto a la educación continuada de los profesionales de la salud que laboran en la periferia de las áreas urbanas y en la provincia. Y particularmente en cuanto a los profesionales, médicos y afines, dedicados a la atención primaria, la más importante si se cumpliesen los postulados del actual sistema de salud.

En los últimos 15 años hemos presenciado con estupor cómo el Gobierno Nacional ha dilapidado miles de millones de pesos en unas pocas “guías de manejo integral basadas en la evidencia” que deberían ser un documento educativo más, siempre y cuando tuviesen un costo racional (no el irracional que han tenido) y se mantuviesen actualizadas, que no lo han sido.

Con honrosas excepciones, los aseguradores y los prestadores de servicios de salud, no cumplen con la sagrada obligación que tienen de proveer educación médica continuada a los profesionales, directa o indirectamente adscritos a sus organizaciones.

Un solo ejemplo denota la sequía del conocimiento en la inmensa mayoría de las entidades prestadoras de servicios de salud: la carencia absoluta de bibliotecas, físicas o virtuales.

En relación con la educación médica continuada de los profesionales de la salud y de la educación en salud de la comunidad, específicamente orientada a prevención y promoción, existe un amplio marco jurídico desde la Ley 100 de 1993, pasando por varias leyes de capacitación, por la Ley 112 de 2007, por la Ley 1164 de 2007 de Talento Humano en Salud y por la Ley 1438 de 2011, todas las cuales de una u otra manera, hacen énfasis en la calidad y en el conocimiento para una buena prestación de los servicios y en la atención primaria y en la prevención.

Pero…nada se ha cumplido a cabalidad!

El último compromiso con la educación médica continuada fue hecho por el Presidente de la República, a través de la televisión y teniendo como testigos a líderes de la profesión y al Ministro y Viceministra del ramo. Han pasado varios meses y no se han visto hechos concretos.

Parte del problema radica en el desconocimiento de la naturaleza verdadera de la educación continua que se considera que debe ser universitaria o formal o que debe ser especializada. Ni lo uno ni lo otro.

La educación médica continua debe ser amplia e incluyente y enmarcada en un espectro amplio de actividades de actualización del conocimiento y de las habilidades generales.

Esas actividades van desde la simple lectura de artículos, revisiones o textos, pasando por cursos estructurados no presenciales hasta la asistencia a conferencias, congresos y eventos debidamente auditados.

Los títulos derivados de educación superior, las especialidades, las maestrías y doctorados, no tienen nada que ver con la educación médica continua del diario quehacer del profesional y no requieren la asistencia a una universidad. De hecho, en el mundo moderno actual la mayoría de la educación continuada es virtual.

La educación continuada puede tener el aval de una universidad pero no es necesariamente universitaria y menos aun presencial. Por ejemplo, un club de revistas en un hospital rural comunitario puede calificar como actividad de educación permanente.

La medicina muta y evoluciona de manera rauda. Para mantenerse al día el profesional debe estar en búsqueda diaria del conocimiento pero para ello el sistema le debe proveer los medios para educarse.

La obligación académica, social y política de la educación médica continuada es una responsabilidad incumplida que le reclamamos al gobierno que cumpla.

Jorge E. Maldonado MD, PhD, FACP
Editor Jefe Publicaciones ILADIBA
Vicepresidente de Educación de la Federación Médica Colombiana
Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina de Colombia
Profesor Titular de Medicina Mayo Clinic College of Medicine (1976)
Profesor Visitante de la Universidad de París Sur (1975)
Profesor Visitante de la Universidad de Harvard (1985-1987)

© EMSA-ILADIBA, Diciembre, 2011

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