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Importante editorial de El Tiempo sobre educación médica en Colombia

Viernes, enero 13, 2012 @ 02:01 PM  posted by admin

A propósito de una entrevista realizada por El Tiempo al Profesor José Félix Patiño Restrepo, el periódico editorializa sobre lo que el Dr. Patiño y la publicación califican de deterioro en la educación médica en el país y sobre la perentoria necesidad de establecer programas de educación médica continua. Ver artículo

Cuando la Corte Constitucional declaró inconstitucional el artículo de la Ley de Talento Humano que establecía la recertificación de los profesionales de la salud, la Corte expresó de manera tajante e inequívoca que la carencia de  idoneidad de quienes tienen a su cargo la salud de los colombianos, coloca en riesgo la vida de las personas a su cargo.

No es asunto de pequeña monta que la educación de pregrado y la educación continua de los médicos, de otros profesionales de la salud y de técnicos y tecnólogos del sector, sea inadecuada, tema que debe generar profunda preocupación y toma de medidas con carácter de urgencia.

Si el Gobierno Nacional ha fallado al otorgar licencias de funcionamiento a un excesivo número de facultades de medicina, el hecho ineludible es que ya existen 57 y que muchos de los 56.000 médicos que se dice hay en el país provienen de esas facultades y están ejerciendo la profesión.

Pensando de manera positiva lo que se impone es establecer controles que mejoren la calidad de la educación de los actuales y futuros estudiantes de pregrado, en las facultades existentes y en las que vendrán, inclusive creadas por quienes critican la proliferación de universidades y el negocio de la educación.

Ya en otras ocasiones hemos expresado que el médico que necesita Colombia debe estar orientado a la atención primaria ambulatoria y que la educación debe dejar de estar centrada en el hospital.

Y en cuanto a los 56.000 médicos graduados y sobre todo los 40.000 médicos generales o de atención primaria en ejercicio, lo que incumbe hacer es poner en práctica las leyes que establecen la obligación de programas de educación continua sobre todo en atención primaria y a cargo del sistema, y no solamente para médicos sino para todos los profesionales, técnicos y tecnólogos de la salud.

El marco jurídico para la educación continua existe desde la Ley 100 y en las Leyes de Capacitación, de Talento Humano en Salud, 1122 de 2007 y muy en particular en la Ley 1438 de 2011 cuyo artículo 98 es específico al respecto.

Los recursos económicos existen como mínima parte de los más de 40 billones que implica el sector salud, solamente que los recursos no se aplican a la destinación que deben tener en promoción, prevención, capacitación y educación continua.

Existe, entonces, la necesidad de proteger la salud del pueblo colombiano y de generar y mantener la idoneidad de todos los profesionales de la salud a través de capacitación y educación continua. Pero, además, hay un claro pero incumplido marco jurídico y recursos para ello.

Creemos que buena parte del problema, más allá de la falta de decisión política, radica en el desconocimiento, real o pretendido, de lo que es educación continua.

La educación continua pertenece a la categoría de educación no formal y no tiene nada que ver con grados avanzados, maestrías, doctorados, investigación o docencia (así quienes lo hagan reciban créditos de educación para sus propósitos).

No hay ninguna razón para sostener, excepto establecer monopolios y elevar los costos, que la educación continua debe ser impartida solamente por las universidades o por las sociedades científicas, excepto en el último caso para los especialistas o subespecialistas del ramo.

Hay quienes, a un costo exorbitante, han pretendido que la educación continua se haga con unas pocas guías de manejo clínico, otro grave error conceptual. Las guías pueden ser un tipo de documento más para la educación pero de ninguna manera el único o el principal medio.

La educación médica continua clásica, típica, característica e histórica, se basa en numerosas modalidades como publicaciones periódicas, libros o textos, seminarios, conferencias, congresos, cursos estructurados, ateneos o conferencias clínico-patológicas y ejercicios de casos clínicos.

La diferencia fundamental del Siglo XXI radica en que todas las modalidades tradicionales y otras como videos y simulaciones, pueden hacerse hoy de manera virtual y sin la necesidad de incurrir en costos de desplazamiento, alojamiento y viáticos.

Lo único que hace falta en el país es la conformación de una Comisión de Acreditación ante la cual se presenten los programas para que la calidad de la educación sea certificada y para que se otorguen los créditos que la actividad amerita y que se entregarán al estudiante que apruebe el ejercicio.

Con orgullo de colombianos podemos decir que hemos cumplido 25 años haciendo educación médica continua, desde la época de los impresos emulando a Tribuna Médica, y desde hace 15 años a través de medios virtuales. Ha sido un cuarto de siglo de publicaciones ininterrumpidas.

Hemos hecho 54 rondas certificadas de cursos virtuales con 20.500 estudiantes aprobados y muchos más abiertos. Por ello, con voz resonante, podemos afirmar que en Colombia sí se puede hacer educación médica continua virtual, la que el país necesita.

Jorge E. Maldonado MD, PhD
Editor de Publicaciones ILADIBA
Vicepresidente de Educación Federación Médica Colombiana
Miembro de Número de la Academia Nacional de Medicina de Colombia
Profesor Titular de Medicina Mayo Clinic College of Medicine (1976)
Profesor Visitante Universidad de Paris Sur (1975) y de la Universidad de Harvard (1985-1987)

Referencias

El Tiempo, Editorial: Un diagnóstico preocupante; Enero 4 de 2012

© EMSA-ILADIBA, Enero, 2012

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